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2009-01-18
Claves para sembrar y cosechar en abundancia I
Debemos llevar fruto, mucho fruto y permanente fruto. La Palabra no enseña sobre cuatro campos de siembra: nosotros mismos, la familia, la iglesia, y la obra misionera. Al igual que la tierra, nuestra vida debe ser arada antes de recibir la semilla. La semilla lleva en sí misma una bendición. Hay cinco aspectos de la semilla que debemos cuidar para sembrar y cosechar en abundancia: la calidad, la cantidad, el tiempo y las condiciones para sembrar, el campo dónde se ha de sembrar, la recolección del fruto y de las semillas.

La semana pasada hablamos acerca de la necesidad tener fruto, mucho fruto, y permanente fruto en nosotros. La persona que está dando estos niveles de fruto tiene derecho a la promesa de que todo lo que pida al Padre en el nombre de Jesús, El lo hará. Hoy quiero hablarles de un tema especial. Vayamos a Gen 26:12.

12 Y sembró Isaac en aquella tierra, y cosechó aquel año ciento por uno; y le bendijo Jehová.

13 El varón se enriqueció, y fue prosperado, y se engrandeció hasta hacerse muy poderoso.

14 Y tuvo hato de ovejas, y hato de vacas, y mucha labranza; y los filisteos le tuvieron envidia.

Vemos que primero Isaac sembró, y luego cosechó, y luego le bendijo Jehová. Notemos que no dice que Jehová le bendijo para que sembrara, sino que sembró y cosechó al ciento por uno, y Jehová lo bendijo, porque Dios bendice al que siembra.

Veremos principios divinos que son válidos en cualquier terreno que nos desempeñemos. En nuestro estudio, trabajo, en donde nos movamos siempre la vida del hombre tiene que ver con sembrar, porque la Biblia enseña que todo lo que el hombre siembra, eso también cosecha.

La Biblia nos enseña que para sembrar, simbólicamente, hay cuatro campos de siembra:

1. Nosotros mismos.

2. La familia.

3. La Iglesia.

4. La Obra Misionera.

¿De qué sirve un campo si no se ara? La Biblia dice como se tiene que arar. Si la tierra es nuestra vida, antes de que entre la semilla debemos ser arados. De otra manera, la semilla en la superficie, y entonces es comida por las aves del cielo. Allá afuera hay un montón de aves o demonios, esperando poder comer las semillas de las tierras que no fueron aradas.

• No se puede arar con buey y asno a la vez: ni con actitud de siervo, ni con actitud de rebeldía. Deuteronomio 22:10 No ararás con buey y con asno juntamente.

• No con iniquidad pues se cosecha injuria: esto es arar sin ley, sin que haya quien gobierne o dirija. Porque siempre sobre un alto, hay otro más alto y sobre ese más alto, está Dios el Altísimo. Aunque ahora estamos en el tiempo donde las personas no quieren respetar ni reconocer las autoridades, sean padres, jefes o gobernantes, pero la Biblia nos enseña que toda autoridad es puesta por Dios. Job 4:8, Como yo he visto, los que aran iniquidad y siembran injuria, la siegan.

• No podemos ser perezosos. Proverbios 20:4 El perezoso no ara a causa del invierno; Pedirá, pues, en la siega, y no hallará.

La gente se vive quejando: "La situación está mala, buscaré pues trabajo el año próximo, cuando la cosa mejore". Pero la Palabra dice en Jeremías 4:3 Porque así dice Jehová a todo varón de Judá y de Jerusalén: Arad campo para vosotros, y no sembréis entre espinos. Somos muy dados a arar campos de otros pero no el nuestro. Muchos vivimos señalando a los demás y dando indicaciones, sin embargo, no hacemos lo mismo con nuestra propia vida.

• Cuando aremos en nuestra tierra, debemos arar con esperanza. 1 Corintios 9:10 ¿o lo dice enteramente por nosotros? Pues por nosotros se escribió; porque con esperanza debe arar el que ara, y el que trilla, con esperanza de recibir del fruto. Aunque la circunstancia no se vea muy favorable, pues el que está arando en una tierra, lo hace con la esperanza de que el campo estará listo para la semilla, para que luego de que esta sea sembrada, a su tiempo germine, crezca un árbol y posteriormente, se recojan los frutos. Pues si el que arara desistiera de su labor pensando en que falta mucho tiempo y esfuerzo para obtener el fruto entonces nunca realizaría su labor ni recibiría la cosecha.

• Cuando iniciemos algo de parte de Dios, hagámoslo hasta finalizar, sino ni siquiera comencemos. Lucas 9:62 Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.

Ahora quiero hablarte en relación a la semilla. Semillas y frutos con semillas.

La semilla tiene una bendición, pues a aparte de que llevan un fruto, este fruto lleva en sí, una o muchas semillas.

Génesis 1:12 Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.

¿Cuántos simbólicamente somos árboles de justicia, plantíos de Jehová para gloria suya? Entonces te hago una pregunta ¿Eres árbol con fruto o sin fruto? Porque Jesús dijo que todo árbol que no daba fruto sería cortado, pero el que da fruto, sería podado para que lleve más fruto y que el fruto permanezca, para que todo lo que pidiéramos al Padre en su nombre, nos lo de.

Hay cinco aspectos que debemos cuidar para sembrar y cosechar en abundancia:

1. La calidad de la semilla. Si siembras una buena semilla vas a cosechar algo bueno. Cuando se habla de sembrar semilla, tradicionalmente se ha asociado con el aspecto monetario de sembrar económicamente para la obra. Pero la semilla es todo lo que produce un fruto. Hay semillas que producen frutos buenos, y las hay que producen frutos malos y hasta venenosos. Una semilla puede ser una sonrisa, una actitud, una tarea realizada a favor de alguien, son ejemplos de buenas semillas. Una sonrisa es la semilla que más rápido produce cosecha.

2. La cantidad de la semilla. Si siembro una sola semilla cosecharé mucho menos que si siembro muchas semillas.

3. El tiempo y las condiciones de sembrar la semilla.

4. El campo donde se va a sembrar la semilla. Si se tiene una buena semilla y se siembra en un campo malo o sin arar, se pierde. Y aunque sean muchas igualmente se perderán.

5. Recolección del fruto y de la semilla. ¿Por qué, de qué nos sirve haber observado todos los puntos anteriores: tener una buena semilla, en cantidad abundante, hacerlo en el tiempo y condiciones indicados, en una buena tierra si no recogemos el fruto?

LA CALIDAD DE LA SEMILLA

Para sembrar, no se toma cualquier semilla, sino una que genéticamente ha sido llevada a un estándar que garantiza una producción de fruto excelente, grande, bueno y constante. La mejor semilla es la que sale del buen tesoro del corazón. Sembrando la mejor semilla, se obtiene la mejor cosecha.

2 Corintios 9:7 nos explica aún como sembrar nuestra ofrenda, nuestro diezmo, porque muchos dan y no son prosperados. 7 Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Antes de venir debemos decir: "Señor, yo propongo en mi corazón, esto es para ti". Nadie debe dar ni por tristeza, ni por necesidad, Dios ama y bendice al dador alegre. Hay que hacerlo con motivación de gozo. Debe haber una semilla que salga y sea propuesta del corazón.

2 Corintios 8:1 Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; 2 que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. 3 Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, 4 pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos.5 Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios.

El Padre antes de ofrecer exteriormente a su Hijo, ya lo había entregado interiormente. Al igual que Abraham quien antes de disponerse a ejecutar la petición de Dios, ya había entregado a su hijo Isaac en su corazón.

LA CANTIDAD DE LA SEMILLA

Génesis 1: 12 explica este principio. Hay frutos que producen una semilla, pero otros contienen un montón de semillas dentro de sí. 2da Corintios 9:6 Recordad esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará (Biblia al Día, BAD).

A parte de la calidad de la semilla, también es importante la cantidad de la semilla que demos o sembremos. Muchas veces somos nos restringimos al sembrar, y lo hacemos en poca cantidad, pero hay que sembrar constantemente. A parte de sembrar y cosechar en abundancia, hay un principio divino detrás de esto. Dice el verso 2 Corintios 9:10 Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia. 11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios.

Este verso dice que Dios le da semilla, no al que se la come, o siembra escasamente, sino al que siembra y mucho más, al que siembra abundantemente.

¿Qué pasa si no se ordeña una vaca lechera? Pues hasta se le secan las ubres. El dejar de dar, hace que uno deje de producir y se seque.

Dios le da semilla al que siembra y pan al que come. Dios le provee, es decir, que mientras esperas el resultado de la cosecha, El te estará proveyendo. Y cuando llegue la cosecha, no solo te sustentará sino que multiplicará la semilla, y finalmente aumentará los frutos de justicia, todo lo cual nos hace tener liberalidad.

TIEMPO Y CONDICIONES DE SIEMBRA

En Génesis 26:1 Isaac se fue a Gerar. Dice que hubo una hambruna, una situación difícil y conflictiva que la gente no tenía que comer. En el tiempo de Abraham también había sucedido lo mismo. Era una condición cíclica, pues se volvió a repetir en el tiempo de Isaac. Isaac sembró en aquella tierra y cosechó al ciento por uno. Ante el hambre su actitud no fue mentir, sino sembrar: El no vio lo negativo, no escuchó lo negativo, no se comió la semilla sino que sembró.

Su cosecha fue abundante, pues el que cambia de actitud y no va con la corriente del mundo, sino con la corriente del Espíritu es cambiado. Si vamos a pensar igual que todos, nos convertimos en títeres movidos por LOS TITIRITEROS. Detrás de todo, hoy en día, hay gran corriente de manipulación a través de todos los medios masivos de comunicación. Jesús dijo que si un ciego, guía a otro ciego, ambos caerán en el hoyo. Pero si el guía es Jesús, vamos al cielo, y mientras llegamos allá no caeremos en hoyos de depresión o de soledad.

Isaac rompió el ciclo de maldición sobre sus descendientes al sembrar. Pues en tiempos de Abraham hubo hambre, igualmente en tiempos de Isaac, pero en tiempos de Jacob, esto ya no sucedió. ¿Cuál debe ser la actitud correcta? Nuestro tiempo y condiciones de siembra no están supeditados a épocas, la lluvia, la moda, los comentarios, la economía, sino al Señor y su Palabra.

Sembrando nuestra mejor semilla, abundantemente, sin importar lo que dice el que no tiene a Dios, sino creyéndole vamos a cosechar al cien por ciento.

Deuteronomio 11:11

11 La tierra a la cual pasáis para tomarla es tierra de montes y de vegas, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12 tierra de la cual Jehová tu Dios cuida; siempre están sobre ella los ojos de Jehová tu Dios, desde el principio del año hasta el fin.

Desde este principio del año 2009, y todo el tiempo, los ojos de Jehová están sobre los que le temen. Si Dios es con nosotros, quién contra nosotros.

Analiza tu vida, tus estudios, tu trabajo. De acuerdo a lo que quieras cosechar, siembra tu mejor semilla. No veas las cosas negativas. Siembra pues se verá diferencia. El que siembra cuando hay escases y produce, su fruto se hará más evidente. En un mundo que está perdiendo el control, en un mundo inseguro, cosecha la seguridad de Dios. Cosecha la paz que sobrepasa todo entendimiento y fructifica. Tú puedes cosechar la fe, mientras hay otros que han perdido todo tipo de confianza. Pues, tu fe está puesta en Aquel que no falla. Dios nunca te ha dejado ni te va a dejar. ¿Cuál va a ser tu mejor semilla?