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2012-03-15
Aprendiendo a ver como Jesús miraba

Necesitamos mirar como Jesús lo hizo, pues no queremos que nuestros sentidos sean extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.  Jesús hizo muchas señales. Como la señal de convertir el agua en vino. Lo que aparentaba un problema, fue una perfecta oportunidad para mostrar su gloria y que su fama se esparciera, y muchos otros creyeran y recibieran sanidad y salvación.  Jesús miró con compasión, y dio vida a lo que estaba muerto. Nosotros también debemos tener esa compasión hoy, para llevar el mensaje de salvación a toda persona. 

No queremos que nuestros sentidos sean extraviados de la sincera fidelidad a Cristo.  Queremos ver como Dios quiere que veamos y no a nuestra manera, ni a la manera de los hombres, sino que aprendamos a ver como Jesús miraba. Porque nuestro ejemplo máximo es Jesucristo. Debemos imitarlo.

Jesús predicó un evangelio completo.

Mat 9:35-36  Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor.

¿Cómo miramos a la multitud que está afuera? Jesús la miraba con compasión. No puede haber pasión por las almas si no estamos llenos de la compasión de Dios. Uno tiene que aprender a ver como Jesús lo hacía.  La forma como el miraba desataba el poder sanador de Dios.

Mat 9:37-38  Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

 

Parece contradictorio y nos hacer preguntarnos: “Si la mies es mucha, ¿por qué hay pocos obreros?”.  Ser obrero requiere rendirnos a él y rendir nuestra voluntad. Se requiere mucho más que estar dispuestos a ir, se requiere estar dispuestos a morir.

 

Que Dios envíe obreros a la mies, debe ser un ruego de la iglesia.  Hay lugares donde hay millones de millones que nunca han oído hablar de Jesús. Jesús miró a la multitud, y vio el campo misionero; miró que la mies era mucha, pero sabía que la clave estaba en rogarle al Señor de la mies, porque es el dueño de ella, que enviara los obreros.

Muchos se confunden y piensan en apropiarse de la mies.

La palabra rogar quiere decir: “supliquen como obligándose ustedes mismos a rogar”. Es como obligándonos porque al pedir que envíe obreros a la mies, estamos incluidos.  Pero nunca debemos pensar que la mies es nuestra.

Y MANIFESTO SU GLORIA

Juan 2:1-4 Al tercer día se hicieron unas bodas en Caná de Galilea; y estaba allí la madre de Jesús. Y fueron también invitados a las bodas Jesús y sus discípulos.  Y faltando el vino, la madre de Jesús le dijo: No tienen vino. Jesús le dijo: ¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.

Algunos estudiosos opinan que María la madre de Jesús, estaba emparentada con los novios.  Junto con ella asistieron Jesús y sus discípulos.  No sabemos por qué faltó el vino, pero así sucedió y María se lo dijo a Jesús. Él respondió que aún no había llegado su hora, haciendo referencia a la hora de derramar su preciosa sangre, de la cual, el vino es una figura, por cierto. 

Juan 2:5-6 Su madre dijo a los que servían: Haced todo lo que os dijere.   Y estaban allí seis tinajas de piedra para agua, conforme al rito de la purificación de los judíos, en cada una de las cuales cabían dos o tres cántaros.

Las personas en la fiesta no se dieron cuenta de que faltaba vino.  En los grupos siempre hay quienes no perciben nada, otros perciben que está el problema, como lo hizo María.  Sin embargo, Jesús, lo vio como una oportunidad para mostrar su gloria.

En estas tinajas cabían de 80 a 120 litros de agua, que luego se convirtieron en vino.  Se nota que esta familia era religiosa, porque tenían todas estas tinajas para el rito de la purificación.

Marcos 7:3-4 Porque los fariseos y todos los judíos, aferrándose a la tradición de los ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen.  Y volviendo de la plaza, si no se lavan, no comen. Y otras muchas cosas hay que tomaron para guardar, como los lavamientos de los vasos de beber, y de los jarros, y de los utensilios de metal, y de los lechos.

Los fariseos eran pura religión y pura apariencia.  La familia de las bodas, era una familia de fariseos y muy religiosa.  Jesús la vio como una familia que necesitaba salir de la religión y entrar a la vida verdadera.

Juan 2:7 Jesús les dijo: Llenad estas tinajas de agua. Y las llenaron hasta arriba.

La religión vacía no sirve para el momento de la necesidad. Jesús toma lo que está vacío para llenarlo. 

No era fácil llenar esas tinajas en esa época, porque no había mangueras, entonces tuvieron que cargar el agua desde el pozo, así que debe haberles tomado bastante tiempo.

María lo vio como un gran problema, Jesús como una oportunidad para mostrar Su Gloria.

¿Cómo lo hubiésemos visto nosotros?

Cuando vemos como Jesús miraba, actuamos como Él actuaba

Juan 2:9 Cuando el maestresala probó el agua hecha vino, sin saber él de dónde era, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo,

Jesús hizo el milagro cuando las vasijas estaban bien llenas.   El maestresala se asombró de la calidad del vino y de que lo sirvieran de último.

Juan 2:10 y le dijo: Todo hombre sirve primero el buen vino, y cuando ya han bebido mucho, entonces el inferior; mas tú has reservado el buen vino hasta ahora.

 

El agua se convirtió en vino milagroso.  Este vino representa no el vino terrenal, en al cual hay disolución, sino el vino del cielo.  Dios siempre deja para último, lo mejor.  

Juan 2:11 Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su gloria; y sus discípulos creyeron en él.

Esta señal sirvió para manifestar Su gloria y sus discípulos creyeran en Él.  Pues los discípulos habían creído hasta cierto punto, pero ahora les aumentó la fe.  Esta fue su primera señal.

JESUS Y LA SEGUNDA SEÑAL

Juan 4:43-44 Dos días después, salió de allí y fue a Galilea.  Jesús mismo dio testimonio de que el profeta no tiene honra en su propia tierra.

Se fue a Galilea de los gentiles.  Salió de ese lugar y cuando fue allí los galileos lo recibieron. 

Juan 4:45 Cuando vino a Galilea, los galileos le recibieron, habiendo visto todas las cosas que había hecho en Jerusalén, en la fiesta; porque también ellos habían ido a la fiesta.

Muchos de galilea habían visto el milagro del vino. Galilea era la región considerada como de baja educación. En Jerusalén vivían los más educados.

Juan 4:46-47 Vino, pues, Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Y había en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo. Este, cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó que descendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.

¿Qué hace un papá cuando un hijo está enfermo y no tiene solución? Sale a buscar dónde sea.  Por eso este hombre fue a rogarle a Jesús.  Hay que entender el corazón de un padre.

Juan 4:48-49 Entonces Jesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis. El oficial del rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.

Ante un ruego de un padre con insistencia hay alguien en el cielo que escucha y responde, es Jesucristo.

Juan 4:50 Jesús le dijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y se fue.

El hombre creyó la palabra y se fue a su casa. Miren hasta dónde había llegado el milagro de convertir el agua en vino. Trascendió la fiesta de bodas,  y la noticia se propagó, y ahora este hombre tuvo la fe de creer que Jesús podía sanar a su hijo. La intención de Dios es salvar a las personas.

Juan 4:51-53 Cuando ya él descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo: Tu hijo vive.  Entonces él les preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a las siete le dejó la fiebre.  El padre entonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijo vive; y creyó él con toda su casa.

Muchas veces Dios permite que cosas en lo natural se acaben, o atraviesen por situaciones difíciles.  El creyente en lugar de murmurar  debe mirar como Él, y considerar las circunstancias como oportunidades para que Jesús manifieste su gloria. Es importante cómo estamos viendo, pues no debemos hacerlo simplemente como los hombres, sino tomando en cuenta el punto de vista de Dios.

Dios puede permitir que se levante el faraón, pero aún los faraones son levantados por Dios para mostrar el poder y Su gloria, y que Su nombre sea anunciado en toda la tierra. Igualmente los “Goliat” no son levantados por el diablo, sino por Dios, para que los “David” puedan ascender.

Juan 4:54 Esta es la segunda señal que hizo Jesús, la sanidad de un hijo que trajo como consecuencia que se convirtiera su padre que era un oficial, y toda la familia.

UNA TERCERA SEÑAL

Lucas 7:11-12 Aconteció después, que él iba a la ciudad que se llama Naín, e iban con él muchos de sus discípulos, y una gran multitud.  Cuando llegó cerca de la puerta de la ciudad, he aquí que llevaban a enterrar a un difunto, hijo único de su madre, la cual era viuda; y había con ella mucha gente de la ciudad.

En ese lugar había mucha gente, pero Jesús no solo vio a la viuda, sino también la gran multitud. Jesús sabe pescar, pues lo hace dónde hay muchos peces. 

Lucas  7:13  Y cuando el Señor la vio, se compadeció de ella, y le dijo: No llores.

Jesús miró a la viuda con compasión. Esto es lo que el mundo espera del cristiano. La gente del último tiempo movida por el diablo, será egoísta y amadora de sí misma y de los deleites, más que de Dios. Cada vez más se pierde la misericordia.  Nuestro corazón se tiene que volcar para ver como Jesús miraba.  Jesús le dijo a la madre que no llorara, y vio al muchacho, no muerto en un ataúd, sino dormido.

Lucas 7:14  Y acercándose, tocó el féretro; y los que lo llevaban se detuvieron. Y dijo: Joven, a ti te digo, levántate.

Lo que todos consideran que está muerto, Dios lo ve como dormido y puede volverlo a la vida. Este joven luego de ser resucitado, fue devuelto a su madre, indicando que aún su corazón fue vuelto a ella.

Lucas 7:15-17  Entonces se incorporó el que había muerto, y comenzó a hablar. Y lo dio a su madre.  Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.  Y se extendió la fama de él por toda Judea, y por toda la región de alrededor.

Cuando Dios comienza a obrar en tu vida habrá una fama, para bien o para mal. Pablo dijo por buena fama, o por mala fama. Jesús siempre buscó apartarse para orar, pues la fama lo llevó a buscar al Padre, ¿pero a dónde nos puede conducir a nosotros?  Nuestro corazón debe arder porque afuera hay personas que necesitan oír hablar de Jesús, y Dios nos enviará a lugares dónde aún no han oído.

Ministración final:

En este momento quiero pedir por tus ojos, para que no veas problemas, sino oportunidades. Que puedas ver a Jesús abriendo puertas donde no hay. Dile: “Señor, enséñame a mirar como tú mirabas a la multitud, con compasión Enséñame a ver a mi jefe, subalternos y semejantes, como personas engañadas por el diablo, y no como enemigos”.

Dios te pone una persona por la cual quiere que comiences a sentir lo que Él siente.

Dios envió a su hijo para que el mundo sea salvo, y usó el termino mundo, entendiendo que ahí está también incluida la ventana 10-40, donde están los que nunca han escuchado hablar de Jesús.

 

Si necesitas aceptar a Cristo, dile: “Tú, siendo Dios te hiciste hombre y fuiste a la cruz del calvario, y derramaste tu sangre preciosa. Reconozco que he pecado y me arrepiento, creo  que tomaste mi lugar  y derramaste tu sangre por mí,  pero resucitaste y hoy te acepto como mi Señor  mi Salvador”.