Volver a página principal
2011-06-06
La diferencia entre el justo y el malo
Sabemos que Dios no hace acepción de personas, quiere que todos procedan al arrepentimiento. No hace distinción de raza, color, sexo o nacionalidad. En Cristo no hay hombre o mujer, judío o griego. La salvación es para todos por cuanto Dios amó al mundo de tal manera, que dió a su hijo unigénito para que todos los que crean en él tengan vida eterna. En Cristo, todos somos uno.

Sin embargo, hay una diferencia que Dios sí reconoce: la que hay entre el justo y el malo.

Sabemos que Dios no hace acepción de personas, quiere que todos procedan al arrepentimiento. No hace distinción de raza, color, sexo o nacionalidad. En Cristo no hay hombre o mujer, judío o griego. La salvación es para todos por cuanto Dios amó al mundo de tal manera, que dió a su hijo unigénito para que todos los que crean en él tengan vida eterna. En Cristo, todos somos uno.

 

Sin embargo, hay una diferencia que Dios sí reconoce: la que hay entre el justo y el malo. Sabemos que Dios no hace acepción de personas, quiere que todos procedan al arrepentimiento. No hace distinción de raza, color, sexo o nacionalidad. En Cristo no hay hombre o mujer, judío o griego. La salvación es para todos por cuanto Dios amó al mundo de tal manera, que dió a su hijo unigénito para que todos los que crean en él tengan vida eterna. En Cristo, todos somos uno.

Sin embargo, hay una diferencia que Dios sí reconoce: la que hay entre el justo y el malo.

Texto Base: Nuestra base bíblica de hoy será Malaquías 3:13-18, donde veremos que Dios distingue la diferencia no solo entre el justo y el malo, sino tambíen entre el que le sirve y el que no.

13 Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová. Y dijisteis: ¿Qué hemos hablado contra ti? 14 Habéis dicho: Por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos? 15 Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon. 16 Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. 17 Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve. 18 Entonces os volveréis, y discerniréis la diferencia entre el justo y el malo, entre el que sirve a Dios y el que no le sirve.

De la abundancia del corazón habla la boca

Dios le recrimina al pueblo acerca de sus palabras y forma de hablar. Muchas veces nosotros como creyentes también tenemos pláticas que no son agradables, ni corresponden a lo que deberíamos hablar como cristianos. Tomando como figura la escena de los discípulos camino a Emaús, cuando el Señor se les aparece, y luego de escucharlos les dice: "Qué pláticas son esas…?" ¿Asombrarían negativamente el Señor nuestras pláticas? Al hablar sin pensar podemos lastimar el corazón de Dios.

Seamos sabios y prudentes con nuestras palabras, pues hay un Dios que nos está escuchando.

Dios le reclamó al pueblo porque consideró que habían tenido palabras violentas en su contra. (Hablar palabras violentas contra Dios puede ser expresar desconfianza en Dios, duda, incredulidad, rebeldía a las autoridades puestas por él, enojo, etc.) Las palabras que estaban diciendo eran que no valía la pena servirle a Dios porque los impíos tenían mayor prosperidad que ellos y eran bienaventurados (tres veces dichosos) pues hacían sus malas obras y salían impunes.

Sin embargo, no todo el pueblo pensaba de esta manera, sino que había otro grupo que sí tenía temor de Dios; ellos tomaron la responsabilidad de concientizar a sus compañeros de su error. Jehová no solo escuchó las palabras violentas del primer grupo, sino que puso especial atención en el grupo de los que le temían, tanto que el texto explica que ESCUCHO Y QUE OYO, queriendo enfatizar que puso especial atención.

Luego el Señor dice de este grupo que lo consideraba su especial tesoro, y los perdonaba como un padre de amor. Hay momentos en que podemos confundirnos si ponemos nuestra mirada en los hombres y su aparente impunidad, puesto que solo tenemos la capacidad de ver lo que tenemos por delante, más Dios puede ver la historia completa.

Analicemos estas tres condiciones que pueden cumplirse en nuestras vidas:

JUSTIFICADO – Fuimos justificados por el fe en Jesús y por medio de El tenemos paz para con Dios.

JUSTO – Muchas veces confundimos al justificado con el justo, pero no son iguales. Somos justificados en el momento en que venimos a Cristo, pero justo es aquel que continúa perseverando en esa gracia. Pudiera llegar a suceder que uno haya sido justificado pero que le acontezca lo que dice el proverbio: "que el perro vuelva a su vómito y la puerca lavada a revolcarse en el lodo". Pero cuando permanecemos en El somos justos, y la Palabra nos dice que el justo, por la fe vivirá.

Hay incluso quienes consideran que porque hace años hicieron la oración de salvación para aceptar el Señor, son salvos y no lo son, porque no han permanecido en El. Jesús mismo dijo:"si permanecéis en mi, y mis palabras permanecen en vosotros, seréis mis discípulos".

EL QUE SIRVE A DIOS – Vayamos a Éxodo 11:4 y veamos lo que Dios nos muestra ahí.

Luego de venir las 9 plagas sobre Egipto, venía la número 10 la cual era la muerte de los primogénitos. Al pueblo se le da la instrucción de poner sangre en los dinteles de las puertas y comer un cordero bien asado por familia. En Éxodo 11:6-7 vemos que en medio de todo esto Dios hace diferencia entre su pueblo hasta con los animales, pues a la hora de los juicios solo eran afectados los egipcios y sus pertenencias.

El mundo se está llenando de cosas feas, y el hombre ha hecho tanto daño, aún sobre lo creado, que hoy sufrimos las consecuencias de nuestro mal proceder. Pero no importa lo que pueda venir, estos pasajes son una prueba de que hay un Dios que está estableciendo los sucesos que vendrán sobre los egipcios y lo que será para su pueblo.

En Ex 8:20 El Señor manda a solicitar a Faraón que deje a ir a su pueblo para que le sirva. Al enviar a Moisés ante Faraón le hizo el llamado de que dejara ir a su pueblo para que le sirviera y para que le hiciera fiesta en el desierto. Sin embargo Israel cuando es libertado, en lugar de hacer esto se puso a quejarse y a murmurar, y se fabricó un ídolo en forma de becerro.

Dios nos ha hecho libres para hacer fiesta y para servirle. El servicio es muy importante porque nos asemeja a Jesús, que siendo grande no vino a servirse sino a servir.

Éxodo 8:21-22 Cuando el Señor envía la plaga de las moscas dice claramente que apartará la tierra de Gosén en la cual habitaba su pueblo. Gosén significa lugar alto, donde se encontraban las moscas representan todo tipo de inmundicia y el nombre BaalZebub quiere decir Señor de las moscas.

Igualmente hoy el mundo se llena de oleadas de moscas pues abunda la hipocresía, la mentira, el engaño, la invocación satánica, el oscurantismo, la hechicería.

Éxodo 8:23. Yo pondré redención entre mi pueblo y el tuyo. Mañana será esta señal.

Éxodo 9:1-4. Haré separación entre los ganados de Israel y los de Egipto.

Dios permitirá que sea preservada la fuente de nuestros ingresos, pero es el tiempo de creerle a Dios. Los que confían en Jehová no tendrán falta de ningún bien. No pierdas tu confianza que tiene grande galardón.

Éxodo 9:5-7 Dios hizo diferencia y la hace aún con los que somos sus hijos. A pesar de las circunstancias que puedas estará atravesando la bendición de Dios no se mide en dinero sino en comunión.

Hay un pueblo que está a punto de irse de esta tierra y un diablo que no querrá dejarlo ir, antes de su escape glorioso. Todo lo que le aconteció al pueblo de Israel es figura para nosotros.

DIFERENCIA DE PROCESO

¿Por qué estoy pasando esta prueba?, nos podemos preguntar.

Hay diferencia de proceso entre los egipcios y el pueblo de Dios. A los egipcios le fueron enviados esos juicios para que se le abrieran los ojos y creyeran. Pero no acontece así al pueblo de Dios.

1 Pedro 4:12

12 Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese, 13 sino gozaos por cuanto sois participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. 14 Si sois vituperados por el nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero por vosotros es glorificado.

15 Así que, ninguno de vosotros padezca como homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; 16 pero si alguno padece como cristiano, no se averg:uence, sino glorifique a Dios por ello. 17 Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 18 Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador?19 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.

Hoy en día no se predica este mensaje, pero el cristiano puede pasar por el fuego de prueba, el cual solo es para purificar, así como la plata que se purifica en horno 7 veces, hasta que refleje el rostro del orfebre. La doctrina de la SUPER FE y de la prosperidad te miden por la marca del carro que tienes y los bienes que posees, pero tu prosperidad se basa en tu relación con Dios.

Dios nos dice que no debemos afanarnos por nuestra vida, ni por nuestro vestido, ni por la necesidad del día de mañana. ¿Qué es más la vida o el cuerpo? La vida!

¿Qué es más la ropa o el cuerpo? Pues el cuerpo!. ¿Sino, De que te servirían mil pares de zapatos si no tienes pies?

Pareciera que si no estás en bonanza estás mal, pero hubo uno que se hizo pobre para que por su pobreza nosotros fuéramos enriquecidos.

No se sorprendan los salvos que puedan pasar por el fuego de prueba porque es para hacernos crecer. Somos procesados para la eternidad. Nos gustan los procesos de 25 minutos, pero hay que gozarse si padecemos como cristianos y no por hacer lo mal hecho. Porque la palabra dice que es tiempo de que el juicio inicie por la casa de Dios, y si es así cual será el fin de aquellos que no obedecen el evangelio de Dios?

Nuestro proceso no es para muerte sino para vida, no para decrecer sino para crecer.

Ya habíamos dicho que el JUSTO es el que fue justificado y permanece en El. Sin embargo, el IMPIO es aquel que conoció la piedad pero no permaneció en ella, aunque aparenta ser cristiano. (Dice Aleluya, Gloria a Dios, pero participa del mundo). El PECADOR es el que no ha conocido al Señor.

Hermanos, ya que una vez fuimos justificados, permanezcamos en esa gracia para ser contados como justos, y no nos quedemos solo hasta ahí, sino que sirvamos a Dios con corazón sincero, pues se acerca el día en que se hará evidente ante todos la misericordia de Dios para con su pueblo y el juicio para todo el que practica la maldad.