La promesa del Padre

Hechos 1: 4  Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí. 

Jesús les anunció la venida del Espíritu Santo.  Él había estado con ellos alrededor de tres años y medio,  y cuando se iba, prometió que venía el Espíritu Santo.  Él es el Consolador. Él es real hoy y quiere dar poder a todos para hacer lo que Jesús mandó a hacer; quiere dar el poder que les ayudará a realizar las tareas que les había encomendado. 

 

Juan 16: 13-14 Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo.  Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado. 

Los discípulos no entendían en aquel momento, lo que Jesús decía. 

Juan 14: 26  Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. 

Estas fueron las últimas palabras de Jesús, y se refirió mucho al Espíritu Santo, que les ayudaría en los tiempos por venir. El otro consolador,   que sería enviado del Padre.  Él les predicó, sanó a los enfermos, sanó a los leprosos y justo antes de partir, les dijo que les enviara El Consolador que les ayudaría a hacer las cosas que habían sido llamados a hacer.

Él es el Consolador, el Espíritu Santo es real hoy y Dios quiere dalo a todos para que podamos hacer las obras de Jesucristo.  El Espíritu Santo es más que poder, es una persona,  tal como el Padre es una persona, y también Jesús.  

El palabra en griego para consolador es parakletos, que quiere decir alguien que se para justo al lado. Cuando estés en necesidad Él se parará a tu lado, y te dará fuerzas; te levantará, cuando tengas debilidad te dará fortaleza.

En el ejército romano había personas que se llamaban así, ¨parakletos¨, quienes caminaban a la par de los soldados dándoles palabras de aliento y cantándoles cantos de victoria. Así mismo El Espíritu Santo te ayudará y te dará la fortaleza que necesitas. 

Cuando Pedro, Juan y Jacobo discutían cuál era el mejor y estaría a la derecha del maestro, aun había celos en sus corazones, pero luego fueron al Aposento Alto y Dios trató con ellos el orgullo, los celos y la envidia, eliminó las amarguras de sus corazones.

Y cuando vino el día de Pentecostés, llegó repentinamente como un viento fuerte y llenó la casa donde ellos estaban y el poder de Dios se manifestó. Hubo una señal visible. Vieron una bola de fuego que se dividió en muchos pedazos y se derramo paz sobre ellos. 

Hechos 2:2-4 Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen. 

Comenzaron hablar en lenguas a través de sus labios, tal como el Espíritu de Dios les dio para que hablaran. Nosotros estamos viviendo en el final de los tiempos, estamos en los tiempos de la venida del Señor y Dios está derramando su Espíritu.   Jesucristo regresará y Dios quiere que cada uno de nosotros retenga el Espíritu Santo en nuestras vidas y ser utilizados por Dios. 

Estamos viviendo los días que anteceden a la venida del Señor. Se acerca el avivamiento en el que el Espíritu Santo llenará.

Hechos 1:8 pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.

Dios quiere que nos llenemos del poder sobrenatural de Dios, para esto es el bautismo del Espíritu Santo. La señal del bautismo en Espíritu Santo es el hablar en lenguas, y sabemos claramente en el día del Pentecostés cuando el apóstol Pedro estaba predicando el evangelio con toda autoridad, dos meses antes había negado tres veces, estaba avergonzado, pero ese día por el Espíritu Santo recibió valentía, el Espíritu de Dios estaba sobre él y las personas estaban redargüida del pecado. 

Hechos 2:38  Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. 

La evidencia de que hemos recibido el Espíritu Santo son tres pasos: lo primero fue arrepentirse, dejar detrás el pecado. El segundo paso es ser bautizados en agua por inmersión, pero no se queda ahí, porque luego viene recibir al Espíritu Santo.  Cuando estamos llenos del Espíritu Santo hay una evidencia que nosotros  podemos notar y la evidencia es como en el Pentecostés, hablar en nuevas lenguas. 

Cuando Cornelio, que era gentil, fue salvo de manera milagrosa por medio de la predicación del apóstol Pedro,  cayó sobre ellos el Espíritu Santo. 

Hechos 10:44-48  Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.  Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.   Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.  Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.  

Por esas razones sabían que estaban llenos del Espíritu Santo. No es lo que uno siente, sino la evidencia que registra la Palabra. 

Hechos 19:1-6 Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a Efeso, y hallando a ciertos discípulos,  les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay Espíritu Santo.   Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados? Ellos dijeron: En el bautismo de Juan.  Dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo.  Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús.  Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. 

Estos discípulos de Éfeso no habían escuchado ni siquiera hablar del bautismo del Espíritu Santo.  Pero lo recibieron cuando Pablo puso sus manos sobre ellos. Así como fue la iglesia en el principio, así será la iglesia del último tiempo. 

En este día hemos sido convidados. Yo no puedo bautizar a nadie con el Espíritu Santo, pero vemos a Jesús, quien dijo: “El que tenga sed, venga a mí y beba”  

Juan 7:37-38 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.  El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 

El bautismo del Espíritu Santo es un regalo de Dios.  Para recibirlo, necesitamos haber nacido de nuevo.  Tenemos que saber que somos salvos.  Normalmente, las personas son bautizadas primero en las aguas y luego en el Espíritu Santo,  pero hay personas que les ha sucedido al revés. 

Debemos usar nuestra voz por fe. Tenemos que querer ser utilizados por Dios, debemos anhelar glorificar a Dios en nuevas lenguas, para que podamos comunicarnos con total libertad en los devocionales, por tanto la gracia de Dios debemos ser aquellos de los que van a recibir más del Señor.