Lagrimas de Bendición

Mateo 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Asociamos las lágrimas con la tristeza, en este verso el Señor Jesús está hace referencia a un llanto que necesita consuelo. Constantemente necesitamos producir lágrimas para que nuestro ojo se mantenga lubricado y pueda ver bien. Si se fija, verá que no puede estar ni tan solo unos minutos sin pestañar.

Las lágrimas son una protección para nuestros ojos. Son un mecanismo de defensa en contra de agentes negativos, como son los virus, de manera que estén constantemente limpiando nuestros ojos. De igual manera, en lo espiritual necesitamos derramar nuestras lágrimas delante de Dios. Brotan lágrimas de gratitud cuando la presencia de Dios nos inunda, cuando recordamos  que nuestro Señor Jesús tomó, por amor, nuestro lugar en la cruz y nos salvó.

Una de las bendiciones más preciosas que podemos recibir de parte de Dios es el consuelo.  Cuando consideramos el proceso de consolación somos muy bendecidos, al darnos cuenta de que la Trinidad está envuelta en este proceso.   

La palabra dice que en 2 Corintios 1:3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.

Somos hijos del Padre de toda consolación.  Él nos ha consolado para que podamos consolar a otros. El Hijo rogó al Padre para que cuando partiera, nos fuese enviado el Consolador, refiriéndose al Espíritu Santo.

En el libro de Isaías habla de que el Cordero fue también enviado para consolar a los que lloran en Sión.  Cristo fue enviado para consolar a los hijos.

Hablar de la llenura del Espíritu Santo es sinónimo de saltar, gritar, hablar lenguas… ¡Él es carismático! Pero, el primer calificativo que se menciona para describirlo es: Consolador. Cuando Jesús se refirió a la promesa del Espíritu Santo lo llamó “El Consolador”.  Si usted tiene a Cristo, tiene al Espíritu Santo y hereda esta promesa.  La primera función del Espíritu Santo es el consuelo. Constantemente nos da testimonio de que somos salvos. 

Éxodo 2:6 Y cuando la abrió, vio al niño; y he aquí que el niño lloraba. Y teniendo compasión de él, dijo: De los niños de los hebreos es éste. Entonces su hermana dijo a la hija de Faraón: ¿Iré a llamarte una nodriza de las hebreas, para que te críe este niño? 8 Y la hija de Faraón respondió: Ve. Entonces fue la doncella, y llamó a la madre del niño.

Este pasaje nos muestra un niño en una situación difícil, que por la fe de su madre fue salvado, puesto en una cesta. Dice en Hebreos que su madre lo vio hermoso, y cuando creció no pudo estar con ella porque amenazada su vida, entonces para salvarlo tuvo que ponerlo en una cesta, exponiéndolo al peligro, dejándolo ir por el río. La Biblia dice que el niño lloraba. La princesa egipcia lo oyó llorar y tuvo compasión de él. Este niño era Moisés, y a pesar de que él pertenecía a un pueblo esclavo, su llanto le permitió entrar y vivir en el palacio del rey. Mientras sus hermanos eran oprimidos y maltratados, este hijo de Dios vivió en el palacio.

Cuando estás en el plan de Dios, cuando estás donde Dios te ha puesto, aunque el enemigo te quiera destruir, y quiera implantar en ti tristeza, recuerda que Dios va a cumplir su propósito y tendrá compasión de ti.  Cuando tienes algo de Dios, el diablo lo sabe. 

Moisés renuncio a estos deleites del reino egipcio para cumplir su propósito en Dios. Porque sabía que no pertenecía a ese lugar, se mantuvo viendo al Invisible. Aunque tengamos que llorar, el consuelo de Dios vendrá a nuestra vida.  Veamos algunos otros ejemplos. 

En el libro de Génesis, cuando Abraham expulsa a Agar.

Gen. 21:16-17 16 y se fue y se sentó enfrente, a distancia de un tiro de arco; porque decía: No veré cuando el muchacho muera. Y cuando ella se sentó enfrente, el muchacho alzó su voz y lloró. 17 Y oyó Dios la voz del muchacho; y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación.19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho.  20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco.

En este pasaje puedo ver a una persona que Dios saca del campamento, apartado de su padre Abraham, y a Abraham obedeciendo a Dios. Dios nos deja ver que Él escuchó la voz del muchacho que lloraba, y dice la Biblia que el Señor dijo a la madre: “Regresa porque haré de él una gran nación”.

Este es el Año de la Promesa. El hijo de la promesa dada a Abraham era Isaac.  La Biblia nos muestra que Sarah le pidió a Abraham que expulsara al hijo de la esclava, porque éste no iba a heredar.  En lo natural posiblemente lo veamos como una injusticia, pero la justicia de Dios transciende la lógica humana.

En Gálatas se vuelve a hacer mención de que el hijo de la esclava no hereda. Ismael no era considerado como hijo de Abraham. El Señor le dijo a Abraham más adelante, en el relato de Génesis: “Dame tu hijo, tu único hijo”, no haciendo mención de Ismael.  Sin embargo, Dios escuchó el llanto de Ismael en el desierto.

Muy importante para aquellas personas que no tengan promesas o esperanza,  cuando Dios escucha su llanto, Él puede cambiar la cadena de tropiezo y hacer un oasis en medio del desierto.   Así se sentían Agar e Ismael. Si te sientes despreciado, como que no eres hijo de la casa, como que vas a ahogarte en el desierto, te digo que si sabes a quien llorar, ese Dios escucha el llanto de los que sabe que son sus hijos. 

Aunque estemos pasando situaciones difíciles, tenemos a quien acudir, tenemos quien nos escuche. ¡Porque Él es Grande,  Él es bueno!

Veamos un ejemplo que me conmueve. 2 Reyes 20: 5 Vuelve, y di a Ezequías, príncipe de mi pueblo: Así dice Jehová, el Dios de David tu padre: Yo he oído tu oración, y he visto tus lágrimas; he aquí que yo te sano; al tercer día subirás a la casa de Jehová.

Este era un rey que estaba en desorden, su casa estaba mal, se había alejado de los principios y de la obediencia a Dios.  Me llama la atención, quien era el portador de esa palabra profética. Esa palabra profética estaba siendo dada por el profeta Isaías.  Tengo admiración por los hombres que Dios utilizó y los que está utilizando.  Isaías fue preparado antes de hablar de parte de Dios. Un querubín purificó sus labios con un carbón encendido, porque lo que iba a hablar era santo.  Cuando le dio esta palabra de juicio al rey, ni siquiera había salido del patio central de la casa del rey, cuando ya Dios había respondido al clamor de Ezequías.

Puede que no hayas andado completamente recto delante de Dios, pero veo cómo la sinceridad de las lágrimas de este rey ante Dios, movió al Dios de la misericordia. Por buscar a Dios de manera sincera, fue escuchado y Dios le añadió anos 15 años de vida.

 Ezequiel 9:3-4 Y la gloria del Dios de Israel se elevó de encima del querubín, sobre el cual había estado, al umbral de la casa; y llamó Jehová al varón vestido de lino, que tenía a su cintura el tintero de escribano,  y le dijo Jehová: Pasa por en medio de la ciudad, por en medio de Jerusalén, y ponles una señal en la frente a los hombres que gimen y que claman a causa de todas las abominaciones que se hacen en medio de ella.

Es lindo el avivamiento que Dios está enviando, pero también hay movimientos que se levantan en contra de las bendiciones de Dios. En Estados Unidos el estado de Maryland fue el primero donde se aprobó por voto popular en matrimonio entre personas del mismo sexo. Hace diez años los que estaban en contra de este movimiento eran más que los que estaban a favor, y esto está cambiando porque el diablo empezó a cambiar la mente de los niños incluso desde las escuelas.

Usted y yo tenemos que preocuparnos por lo que está sucediendo, no sé si usted está gimiendo por su ciudad, por su tierra. El Señor hoy nos ha reunido en este lugar para bendecirnos, pero también para que levantemos altar y le digamos que queremos vivir según sus principios, gimamos delante del Señor.   

El diablo no es original, un imitador. El libro de Apocalipsis dice que el enemigo marca. Pero antes fuimos nosotros marcados por el Espíritu Santo, con señal de Dios en nuestra mente, nuestro pensamiento porque lloramos y gemimos.  Debemos gemir por nuestros hijos. Ellos están expuestos a cosas que nuestra generación no fue expuesta. Antes la pornografía era a través de revistas, eso ya es obsoleto. La tecnología también ha sido aprovechada para introducir la pornografía por los teléfonos, las computadoras.

Antes cuando alguien tenía tendencias homosexuales, o bisexuales las personas se alejaban de ellos. Ahora esta es la moda. Ese es el trabajo del enemigo, pero el Señor es fiel y cuando gemimos a nuestro Dios, y cubrimos nuestras generaciones en oración, El Señor va a honrar nuestra fe.

Génesis 33:3-4 Y él pasó delante de ellos y se inclinó a tierra siete veces, hasta que llegó a su hermano. 4 Pero Esaú corrió a su encuentro y le abrazó, y se echó sobre su cuello, y le besó; y lloraron.

El llanto de la reconciliación también agrada a Dios. Cuando pides perdón, en Señor se agrada. Este tipo de llanto cambió la sentencia de muerte que había sobre Jacob, por gracia, debido a esta reconciliación hermosa.

Cuando Jacob salió de la casa de su padre, su hermano se amargó y juró venganza, esperando el momento en que volviera para asesinarlo. Pero cuando Dios se encontró con Jacob en el Peniel, le cambió la forma de caminar, de actuar, de mirar las cosas  y de cómo lo miraban a él.  Entonces, cuando Jacob se encontró con su hermano, y se abrazaron, dice la Palabra que le dijo: “Veo el rostro de Dios en ti”. Porque Dios lo había cambiado.

Hablemos sobre nosotros, cuando la Biblia dice: “Bienaventurados los que lloran”.

Isaías 61:3   “a ordenar que a los afligidos de Sion se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.

Dice la Palabra que El Señor fue ungido para consolar a los que lloran en Sion. No sé si le pasa a usted, pero a mí me ocurre, que cuando dejo de estar sensible a la presencia de Dios, me preocupo.  Pero cuando recuerdo que soy un hijo perdonado, soy conmovido. Cuando recuerdo que el Cordero de Dios tomó mi lugar y me perdonó,  y recuerdo que no tengo condenación sino esperanza; que no tengo duda sino fe,  no quiero perder la bendición de llorar en la presencia del Señor.

Pero si le ha tocado una situación difícil, le tengo una buena noticia. Si su vida ha sido de constantes lágrimas a pesar de haber estado en este caminar, sepa que va a llegar un día en el cual no va a necesitar las lágrimas, porque dice la Palabra en Apocalipsis, capítulo 21, hablando del Cordero de Dios:

4 Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.  5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

¡Allí ya no habrá más lágrimas! Si permanecemos fieles, el Señor nos dirá en aquel momento:   “Este hijo ha sido fiel, ahora entra al gozo de tu Señor”.

El Señor Jesús dice: ¡Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados! Empieza a recibir la bendición de Dios. Aquí está el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. EL Dios Consolador, para ponerte en su regazo y decirte: “Yo estoy contigo”.